#cryptonews
Cuando BTC consolida cerca de niveles psicológicos entre los 90.000 a los 95.000 dólares, el apetito por riesgo se va a los extremos: hacia las mejores memecoins, baja capitalizaciones y operaciones tácticas. ¿Le suena?.
En ciclos anteriores, este patrón aparece cuando el mercado “se queda sin historias nuevas” a corto plazo y empieza a cocinar movimientos rápidos donde el precio va por delante del timeline. La segunda derivada —la que suele pasar desapercibida— es que esta volatilidad también empuja capital hacia infraestructura. Si el mercado quiere velocidad, coste bajo y apps que “se sientan Web2”, las limitaciones de Bitcoin (lento, caro, poco programable) vuelven a la mesa.
El rally inicial de 2026 tiene un motor claro: flujo institucional vía ETFs. Cointelegraph reportó que, en el primer día de trading del año, los ETFs spot de $BTC sumaron alrededor de 471.3 millones de dólares y los de $ETH 174.5 millones de dólares en entradas netas.
Eso importa porque el ETF no compra “sentimiento”; compra spot. Reduce fricción y cambia el equilibrio entre oferta y demanda. El riesgo, claro, es confundir tendencia con línea recta. Ya que el 7 de enero llegó la primera sesión negativa del año para los ETF al contado de Bitcoin con salidas netas por un total de 243 millones de dólares.
Esto suele ser rebalanceo, toma de beneficios o rotación de exposición, no necesariamente “abandono del riesgo” total, pero sí enfría el FOMO. Y lo enfría rápido. Los ETFs al contado siguen siendo el “volante” del mercado: entradas fuertes impulsan rallies, pero salidas puntuales pueden frenar el impulso.