El mercado ya lo está reflejando. XRP ha sido el destacado del inicio de año, con un salto hacia la zona de 2,34 dólares, aunque posteriormente su precio ha bajado y se observa un crecimiento de casi el 14% en los últimos 7 días. La pregunta real no es si el precio “puede” subir; es qué tendría que pasar para que el movimiento sea sostenible y no solo un pico de liquidez.
El relato dominante ahora mismo son los fondos cotizados en Bolsa. El 5 de enero los ETF de XRP captaron 46 millones de dólares (la mayor entrada neta diaria del año hasta ese momento) y no habían registrado días de salidas desde su debut el 13 de noviembre. Esto, por sí solo, tiende a “poner suelo” en correcciones: cuando cae, aparece el comprador sistemático.
Si las entradas a ETF se mantienen elevadas y XRP consolida por encima de la zona de 2 dólares, el camino más limpio es un retesteo de las áreas de máximos de julio y agosto de 2025 (zona de “memoria de mercado”). El gatillo sería una secuencia de cierres diarios firmes y aumento de volumen spot, no solo titulares.
Otro caso sería la onsolidación en un rango amplio con “piso” defendido cerca de los 1,80 dólares y techo en zonas donde aparezca oferta (psicológicas y técnicas). En este escenario, el ETF sostiene, pero no acelera; el precio necesita tiempo para absorber ventas.
– XRP se apoya en flujos institucionales vía ETF, pero necesita confirmación técnica para sostener una ruptura de tendencia. – El nivel de invalidación más vigilado es la zona de 1,80 dólares; perderla debilita el caso base. – La continuidad depende de flujos de ETF y del tono macro cripto; sin liquidez, los rallies se apagan rápido.